Quizás éste sea el post más duro que podamos escribir hasta el momento y quizás volver a recordarlo nos pueda hacer un poco de daño y también sabemos que abrir el corazón no es fácil, pero sabemos que lo necesitamos, necesitamos contarlo y así poder ayudar a las personas que tengan esta enfermedad o que la pueden padecer dentro de unos años desafortunadamente.

Hay que dejar claro que cada cuerpo reacciona diferente y que lo que contamos aquí es en base a lo vivido. También, aunque no lo crean, la ciencia avanza a grandes pasos y ojalá algún día haya un remedio para no padecer esta enfermedad; enfermedad que afecta a 1 mujer de cada 8 y también, aunque ustedes no lo crean, a hombres, aunque su probabilidad es mucho menor.

Todo comenzó justo después de Fashion&Friends cuando mi madre y mi hermana me comentaron que a mi madre le habían detectado un bulto en el pecho izquierdo. Al parecer, ya se había realizado varias pruebas antes y no me lo querían contar porque como estaba currando en el evento, no querían distraerme (cosas de madre).

Lógicamente tuve una mezcla de rabia, ira, de engañado… porque me lo habían ocultado, pero también sabía que eso no era lo más importante, lo importante era estar a su lado. Escucharla, dándole ánimos y estar con ella a pasar este bache que la vida le puso por delante, que nos puso a todos por delante.

Tras hacerse las pruebas, la cirujana nos indica que hay que operar, que hay un tumor en uno de los ganglios que va de la mama a la axila y que es mejor quitarlo para su posterior análisis. Nos adelantó que seguramente tenía que darse radioterapia pero todo dependería de los resultados de la biopsia.

Tras 15 días después de la operación, nos vimos con el oncólogo. Una cita a la cual yo la acompañé (y aunque yo me pongo muy nervioso para estas cosas, tenía que estar; primero porque quería estar y segundo porque mi hermana estaba a punto de dar a luz). Recuerdo que todo esto fue casi para las navidades.

Allí, el oncólogo nos comentó que el tumor era maligno y catalogado de alto riesgo; y que si no se daba el tratamiento, era muy probable que dentro de 10 años volvería a aparecer dicho cáncer. Tengo que decir que el oncólogo en todo momento fue super amable, nos explicó todo despacio y con lenguaje de calle y sobre todo y algo que a mi me marcó, le dijo a mi madre (que se había bloqueado en ese momento), “usted tranquila, yo le repito todo cuantas veces sea necesario”.

Allí descubrimos que el tratamiento a seguir sería de Quimioterapia, Radioterapia y Hormonoterapia. Le explicó en qué consistía y duración de cada tratamiento, al igual que los efectos secundarios. Pactamos con él la fecha de comienzo del tratamiento, justo después de Reyes. Ella lo quería así, pasar primero las navidades con la familia, disfrutando y ya luego enfrentarse a todo, y así lo hicimos. Recuerdo que llegué ese día al trabajo y allí me derrumbé. Pero no me derrumbé por la enfermedad ni nada de eso, sino de ver a mi madre sufrir, de ver esa cara desencajada y terror, pensando en lo que pasará. Es difícil ver a una madre así y más cuando estás muy pegado a ella.

En medio de las navidades, el día 29 de diciembre, llegó Andrea. Quizás un soplo de aire fresco para la familia y un impulso para mi madre, para luchar con fuerzas y disfrutar de su nieta que acababa de llegar al mundo. Eso le dió vida.

Justo después de Reyes, empezó a darse la quimioterapia. Nos habían informado de los pro y los contra de este tratamiento y lógicamente estaba la caída del pelo. Es curioso cómo una mujer se preocupa por su pelo cuando hay efectos secundarios más grave, como las aftas en la boca, la caída de las defensas y las posibles infecciones. Pero es así.

En la segunda sesión se le empezó a caer el pelo y recuerdo ese día porque yo mismo cogí mi máquina de rapar el pelo, fui a su casa, la senté en una butaca y le rape la cabeza. Tras terminar le dije “que guapa estás, si pareces al niño buda”, a lo que los dos nos echamos a reír. Recuerdo que le saqué una foto y se la envíe a mi hermana, la cual respondió con lo mismo.

Durante el tratamiento de la quimioterapia no tuvo cuadros de vómito ni diarrea, si tuvo problemas de aftas y debilidad en las uñas acompañado de cansancio, malestar y de la caída del pelo. Si no recuerdo mal, a finales de Mayo terminó de darse el tratamiento de quimioterapia y empezó con la radioterapia (15 días).

Un tratamiento que le produjo quemaduras en la piel, cansancio e inflamación de la tráquea, pero como dice ella, soportable.

Ahora está con el tratamiento de la hormonoterapia, que dura 5 años, y esperando a realizarse las pruebas para ver cómo ha ido todo el proceso y cuál es el estado de la enfermedad.

En este tiempo, mi madre me ha demostrado la fuerza que tiene, la forma que afrontó su enfermedad diciendo lo que tenía con naturalidad y no quedarse deprimida en el sillón lamentándose por lo que tenía. Es verdad que durante la quimioterapia no salió mucho a la calle, sobretodo para intentar no caer mala y así no retrasar el tratamiento.

En estos momentos te das cuenta de las personas que tenemos alrededor, de los que están por interés y en estos momentos no han estado y los que han estado ahí, apoyándote aunque sea con un mensaje o una llamada y les aseguro que sorprende para bien y para mal. Pero eso no le vamos a dar mayor importancia, al final con lo que nos quedamos son con las cosas buenas y las cosas que nos ha enseñado. Lo demás no tiene importancia e interés.

Sé que lo ha pasado mal, que aunque no nos haya dicho nada, sabemos que muchas cosas se las guardó, pero también sabemos que no hay que forzar las situaciones, simplemente estar ahí, a su lado, y si necesita hablar del tema que sepa que estamos ahí para escucharla, para entenderla y sobre todo para apoyarla, pero la lección que ella nos ha dado no tiene precio.

Ganas por vivir, ganas de disfrutar del momento, valorar las pequeñas cosas y valorar esos instantes que nos hacen ser felices. Porque al final, eso es lo que nos llena de vida.

Y así es el reportaje fotográfico que hicimos. Recuerdo que le planteé a mi madre hacerlo para este 19 de octubre y no lo dudó. Cogí y hablamos con la fotógrafa María Novo.

María Novo la conocimos en un evento de Vintia y fue amor a primera vista. Una fotógrafa de Galicia que vino a Canarias por tema de salud. Otra mujer luchadora, valiente, guerrera, que día tras día sigue luchando y que sus ganas y amor hacia la vida te contagia desde el minuto uno. Una mujer que nunca la verás con mala cara, siempre sonriente y dando ánimos a los demás. Una mujer que desprende Vida (vida que muchas veces es injusta para algunas).

Pues este reportaje se hizo en Mayo y María Novo estaba muy ilusionada en realizar, tanto o más que nosotros (un amor). Un reportaje que colaboraron Roes (con los trajes de Roge y Ger), Creaciones Huertas (pañuelo de la madre de Roge) y la compañera de Roge, Mónica Arbelo, que prestó el smoking para la madre de Roge. También colaboró la floristería “Manuel Lorenzo Florista“. Gracias a todos ellos por hacer que este proyecto sea una realidad.

Quiero terminar este post, agradeciendo a todo el equipo sanitario del Hospital Dr Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, por su atención antes y durante el tratamiento. Podemos decir que estamos en buenas manos, y que el amor y el respeto que dan (independientemente de que al final sea su trabajo) a los pacientes es increíble. Gracias de corazón por tratar como tratan y por involucrarse como se involucran.

Recordarles que en nuestro instagram tienen como stories destacadas toda la información que hemos subido durante toda la semana y que es importante realizarse la autoexploración para detectar cualquier anomalía. Y como siempre, si ven algo raro, acudan al médico, no lo dejen pasar por favor.

Esperamos, tanto Ger como yo (Roge), que disfruten del reportaje fotográfico y si algún día necesitan ayuda, consejos y demás, porque esta dichosa enfermedad a tocado en la puerta de sus casas, sepan que estamos aquí, que pueden contar con nosotros.

Amen la vida, vivan, disfruten y no le den importancia a aquellas cosas que no la tienen, porque al fin y al cabo la vida está para eso, para disfrutarla.